Las operadoras ponen en marcha la expropiación de contenidos
Recientemente hemos podido asombrarnos de las declaraciones del presidente de Telefónica, el señor Alierta. En resumidas cuentas, las redes son suyas y lo que circula por ellas por analogía también. Y los que quieran emplear dichos contenidos para sus negocios deben pagar.
Es obvio para todos que internet es un ecosistema que se sostiene en unas redes gestionadas por unos operadores acostumbrados a la comodidad de un mercado con fuertes restricciones de entrada para nuevos competidores. Pero con el advenimiento de la web 2.0 y la explosión de servicios de todo tipo estas redes se han convertido en un peligro mortal para las grandes corporaciones de telecomunicaciones y medios. Hoy en día los servicios de telefonía como Skipe o GoogleVoice son un torpedo a unos de las áreas de negocio tradicionales de las telecos. Además desde la aparición del iPhone de Apple se ha dado un vuelco a la tradicional relación de sumisión que cualquier empresa de software o hardware debía mantener. En resumidas cuentas, les salen enanos por todas partes.
Como medida desesperada surge una natural reacción humana, encastillarse. Otra vez parece que el señor Alierta y sus compañeros de viaje nos quieren devolver a la era de Compuserve, donde no solamente debíamos pagar por conectarnos a la red mediante nuestras líneas telefónicas, sino que al mismo tiempo debíamos pagar una cuota por simplemente ver los contenidos.
La excusa es que en este caso Google y Bing hacen uso de las redes para hacer negocio. Pero en realidad todos podríamos en breve plazo estar en la misma tesitura. Hasta los gobiernos están obteniendo rentabilidad económica por el uso de la red con la implantación de la Administración Electrónica.
Esto demuestra que es una pésima idea que las infraestructuras estén bajo control de las empresas privadas, no quiero decir con esto la solución esté en las empresas públicas, que ya sabemos cómo no las gastan. Creo que aplicar el modelo de la industria eléctrica a la industria de las telecomunicaciones, separando el transporte (REE) de la generación y la comercialización, podría evitarnos intentos como por instalar peajes y cánones a las empresas de internet.
No creo que las declaraciones del Alierta sean de fogueo, y menos con el apoyo recibido con las últimas declaraciones del Ministro de Industria, señor Sebastian. No olvidemos que el Ejecutivo intenta poner en marcha un impuesto a la operadoras de telecomunicaciones para el sostenimiento de la Televisión Pública, y en política es muy acostumbrado a prometer compensaciones a las corporaciones que ven sus ingresos disminuidos con nuevos impuestos. Y al fin y al cabo la mayoría ven como ajenas a Google o Microsoft, empresas foráneas.
Aunque ahora las operadoras pueden estar a las puertas de una amenaza muy real para su negocio tradicional con el anuncio de Google de un experimento en el despliegue de una red de fibra óptica con velocidades de acceso al cliente final (incluidos los hogares) de hasta un Giga (el ‘hasta’ lo pongo yo que ya sabemos de cómo podemos comprar el país ‘desde’ 30€ al mes).
Por otra parte Microsoft sigue la estela de Apple con el lanzamiento de Windows Phone y la esperanza de repetir experiencia de someter a las operadoras de telefonía móvil, una de las divisiones más rentables de cualquier operadora de telecomunicaciones.
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